20 febrero 2011

Cacho vs. Camacho



"La razón por la que Ana Cacho y Lidya Echevarría están en la libre comunidad es la misma; porque hay un PNP en el poder."
18 Feb via Twitter


Ya no sé cuánto tiempo va desde que empezaron con este reality show, para mí esto no se debió tardar más de una semana en resolver por aquello de darle algo a la prensa sensacionalista y bochinchosa del país. Es sencillo. Si hubiera sido Elsie Camacho, a.k.a. "La madre que me parió", la hubieran muda'o cuatro calles más abajo sin contemplaciones ningunas. Pero el apellido aunque suena parecido no es el mismo y estoy triplemente seguro que el billete y las influencias tampoco. Sí, cuatro calles más abajo; es la distancia desde la casa de mi madre en la Urbanización La Esperanza, no pun intended, hasta la mal nombrada Escuela Industrial de Mujeres. Es la cárcel de mujeres, todo el mundo sabe que allí lo menos que hay son pupítres.

Esto es una novela, la única novela que se produce en Puerto Rico con talento netamente del patio y la colaboración de la prensa, el Gobierno y los canalas televisivos. Es lo que pienso para justificar el circo mediático que han hecho con todo el asunto de Ana Cacho y su hijo Lorenzo que murió en circunstancias aún si esclarecer hace casi un año si mal no recuerdo.

Ninguna versión oficial del asunto todavía, sólo una autopsia que reveló que el niño llevaba varias horas de apuñalado cuando lo llevaron al hospital a eso de las cinco de la mañana; y un primer sospechoso que fue descartado tan pronto salió a la luz pública que era un manco certificado por siquiatras como clínicamente loco que ni siquiera sabía que estaba cogiendo sus 15 minutos o días de fama. A esto le agregamos los mejores ingredientes de toda buena novela mexicana: una familia blanca de dinero, una Doña Vieja matriarca que reparte las instrucciones y el dinero y listo. Que digo yo un éxito, un hito en la historia de las telenovelas puertorriqueñas desde Tanairí.

La escencia de esta historia es un jangueo nocturno en una casa de alta sociedad en el pueblo costero de Dorado, donde habían según averiguaciones de la prensa amarillenta y el corre-ve-y-dile; mujeres con tetas de silicón, hijos de funcionarios de gobierno, al menos un policía y un loco manco pasando la nota sobre una caja de cartón esperando la fama. También lo usual en este tipo de "get-together" alcohol, drogas, una pipa de crack, un puñal, niños y muerte. Y a la hora de preguntar "Y aquí qué carajo pasó anoche?" Nadie sabe nada. Y todos los abogados sobran cuando hay dinero corriendo como sangre de niño bien.


Conclusión 1: Ana Cacho tiene dinero con cojones y este asunto va a durar como suero de brea.



Si hubiera sido yo el que amanece apuñalao otro gallo nos hubiera cantado. Algún vecino hubiera visto absolutamente todo con lujo de detalles y sería el testigo estrella en un caso que terminaría en semana y media con mi madre en la celda que alguna vez ocupó la asquerosa de Lydia Echevarría y halándose las greñas jurando matar a la vecina chota cuando salga gracias al indulto de algún Gobernador PNP. Mi abuela no se metería en el asunto porque no tiene dinero, no tiene influencias y porque tampoco tiene mente a estas alturas de su vida. Y ni siquiera Ángela Meyer hubieran hecho un episodio de Extremos con esta historia que hubiera tomado lugar en Vega Alta, a cuatro calles de la misma cárcel en la que pararía "La madre que me parió".


Conclusión 2: Elsie Camacho no tiene en qué caerse muerta y a nadie le importa esa historia quizás con la excepción de Margarita Aponte de Univisión o la producción de Al Rojo Vivo y Primer Impacto.


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