09 marzo 2013

el que tiene tienda



La primera vez que se me ocurrió hacer un show de stand up comedy fue una condición en una apuesta que perdí. No la primera vez que me subí a hacer una rutina, me refiero a la primera vez que organicé slash produje un show... Una tarde llegué a La Tertulia en Mayagüez, lugar donde jangueaba y trabajé varias veces detrás de la barra y aposté una mesa de billar con Marcos, el dueño. "Si yo gano me regalas el neón de Heineken del saxofón" dije, "Y si yo gano?" "Si tú ganas yo hago un show de stand up aquí" "Vale", nos dimos la mano y a jugar. No sé cómo lo hice, Marcos juega con cojones y yo soy malo, también con cojones pero llegamos al punto del ocho dando vueltas hasta que él ganó.  Le pusimos fecha y a fin de cuentas no me molestó perder, el tipo mandó a arreglar una bocina vieja Peavey que había allí y me dió dinero para hacer flyers y hasta mis primeras tarjetas de presentación... una historia muy linda... la primera, y so far la única.

La primera vez de cualquier cosa es como la primera vez en todo, puede ir bien, mejor de lo que esperas, fantástico o no tener más importancia que ser la primera vez. No se puede comparar hasta que hayan más recuerdos en la lista y en más de doce años dando vueltas por los escenarios sin nombre de este país me he encontrado con todo tipo de dueño de barras, restaurantes, hoteles, pubs, café teatros, cubujones y otros antros sin clasificación pero lo que los une a todos es el dinero y la esperanza de que esa noche se les acabe todo lo que se pueda vender.

Hace un tiempo leí una carta abierta de un músico a los dueños de venues en Los Angeles, carta que no tardé en enviar al dueño del lugar donde me presentaba faltando dos semanas para terminar la temporada. Me parece que la situación es la misma en Puerto Rico, músicos y comediantes como artistas independientes en el mundo del entretenimiento tienen que hacer todo lo relacionado con el espectáculo antes, durante y después, desde diseño, impresión y distribución de promoción por todos los medios disponibles y accesibles hasta llegar al venue el día del show hora y media antes de abrir las puertas para acomodar sillas, mesas, recoger basura y por qué no, alguna vez rellenar las neveras de hielo y todas esas cervezas que tu show venderá como pan caliente según el dueño. Luego del setup del salón habrás hecho el estiramiento suficiente para subir al escenario a hacer lo que originalmente fuiste a hacer allí, tu show.

Llega el público, empieza el show, la gente ríe y disfruta pero el dueño del local lo único que escucha es cuántas veces suena la caja y lo único que vé es la denominación de los billetes en el cuadre. No se vendió lo esperado; la semana que viene habrán malas caras de la administración, mala leche del staff a quien estás fallando en hacerle propinas y así continuará la cosa hasta que se acabe el término del compromiso hecho o hasta que el dueño te diga que "los números de la barra no nos están funcionando" para evitar decirte que no te quieren allí porque estás fallando en hacerle dinero al negocio que con tanto amor y sacrificio decicieron abrir en estos tiempos de recesión económica mundial.

De pronto, el trabajo del artista es llenar el lugar de gente, la caja de dinero y vaciar hasta el almacén de toda mercancía. Así funcionan los dueños de espacios, no le pagan al artista, quieren controlar la entrada y tienen una lista de dos páginas de "locals" y VIP's que entran gratis al show. El esfuerzo de promoción es dejarte postear en las paredes de su local los afiches que tú pagaste y ellos postean un status en Facebook en una página que a veces tiene menos likes que la del entertainer que se presentará.

Es una situación que he visto tantas veces y vivido con tantas variaciones que estoy considerando ofrecer mis servicios de consultoría y desmotivación personal de artistas emergentes. Me atrevo a  apostar que tendré más éxito en esa faceta profesional, pero mientras mando a hacer mis nuevas business cards y consigo quién me las pague mi posición sigue siendo la misma...

Soy comediante y mi trabajo es hacer un show de comedia, no vender cervezas. Este negocio es tuyo y si quieres darme la responsabilidad de aumentar tus ventas, contrátame y págame por mis servicios de análisis financiero. Mi negocio es no tener negocio y por eso no he quebrado ninguno hasta la fecha, "el que tiene tienda que la atienda y si no, que la venda".
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