16 septiembre 2010

de colores y sabores

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Pa' unos de coco y pa' otros de piña, pero algunos se olvidan que en el carrito también venden de parcha y de acerola. Y es por una sencilla razón, hay quienes disfrutan de cosas diferentes.


Un buen día pa' clamar a dios frente al Capitolio fue el día que repartieron palo, puño y bofetá a mujeres, jóvenes y estudiantes allí mismo. O en el Sheraton el día que la Fuerza de Choque repartió pepper spray, macanazos y shocks eléctricos a punta de taser gun a un estudiante que no le costó más remedio que hablar lenguas al momento. O el primer día de clases porque no hay maestros ni escuelas y la plaga de la idiotez nos arropa, pero no, "Ya tenemos nuestro día reservado para el Clamor a Dios y los kioskos están vendidos pa' esa fecha."

No es difícil entender, ese día la policía está mansa como cordero y los políticos van vestidos para la ocasión, a escuchar sus reclamos y a hacer relaciones públicas entre los religiosos que no se quejan y no cuestionan un carajo el resto de año. A ellos se les respeta la libertad de expresión sin intervención ninguna. "Deja que Raschke se monte en tribuna y en el nombre de Dios sea él quien le diga a los maricones y a los medios, que en este país, que no se vistan que no van."

A falta de referencia más actualizada, Raschke se llenó la boca diciendo lo obvio, que esto aquí no es Massachusetts y que aquí los homosexuales no se van a casar. Partiendo de la premisa de que "en la Biblia no dice Adán y Adán, ni Eva y Eva" y con la excusa de proteger a los niños de maltrato, violaciones y asesinatos, como quien profesa hipócritamente el amor al prójimo; como quien piensa que los homosexuales no son capaces de darle amor y atención a un niño genuinamente a diferencia de la recua de sacerdotes homosexuales que violan chamaquitos. Pero a esos no los mencionó porque se esconden detrás de la bata de Cristo y no se pueden casar por decreto divino. Me pregunto que piensa al respecto Ricky Martin?

Entonces no hay político que se oponga y se levante a vociferar como lo hacen a diario entre ellos y en TV porque en la Legislatura y Senado hay más que esqueletos en varios closets, pero eso es tabú. De eso no se gosipea en este país, los medios y los programas de bochinches se atreven preguntarle a Jennifer González cuándo se hace la bariátrica, pero no le preguntan cuándo sale del closet.

Y no habría que preguntárselo, cada quien hace de su culo un salón de baile y cobra en la entrada lo que quiera. Pero en una sociedad hipócrita y bajo un Gobierno que se pasa por las nalgas la separación de Iglesia y Estado, no les queda más remedio que empezar ellos mismos por ser víctimas de la represión que descaradamente pretenden imponer. Así no se puede resolver ninguno de los asuntos, ni sociales, ni políticos. No es suficiente respetar la diferencia de forma paternalista y conservadora. Hay que garantizar los mismos derechos para todos, hay que respetar simple y sencillamente a la gente. Y que cada quien se la coma del sabor que más le guste.


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