28 septiembre 2010

actuando



La primera vez que escuché sobre el Colegio de Actores de Puerto Rico fue el semestre antes de entrar a estudiar teatro y como novato corrí a buscar mi solicitud de ingreso. En aquel entonces uno de los requisitos más importantes, después de pagar la cuota de membresia y los sellos necesarios, era tener en el resumé al menos tres producciones profesionales como actor. Pensé hace diez años lo mismo que pienso ahora, "Dónde y cómo consigo participar en producciones profesionales si aquí no hay audiociones de verdad?" La pregunta se contesta sola y ahí dejé la cosa.

Aquí el proceso de audiciones no existe por más que los mismos de siempre insistan en decir lo contrario y es eso precisamente una de las cosas que el Colegio debería fomentar. Olvídate del talento, la preparación y el deseo; lo importante aquí es si le caes bien a Fulano o no, a quién le estás dando el culo, a quién se lo mamas y quién te debe favores; eso es algo que se enseña en la misma Universidad pero es tema pa'otro día. Entonces se quejan los que siempre tienen trabajo cuando les falta, pero mientras están en el guiso constante que se jodan los demás, "ya yo estoy aquí."

Las producciones extranjeras trabajan con libretos que no se ajustan a los gustos, necesidades y caprichos de la clase actoral local. Las producciones de cine que vienen aquí le dan trabajo a mucha gente entre técnicos, extras, servicios, etc. pero eso no es lo que le interesa al Colegio porque ellos bregan con los ACTORES, ellos reclaman protagonismo boricua y tiempo en la escena, estar en primer plano o centro-centro, tener el foco caliente encima y que venga corriendo el maquillista a secarles la frente entre tomas.

Exigir protagonismo de los actores del patio en producciones extranjeras es pretencioso y más cuando aquí, mientras se pueda traer un extranjero se trae por encima de los locales que estén disponibles, y se le abren las puertas de los teatros y le dan espacios en TV. No le pidan a las producciones de afuera que nos den el respeto que no nos damos nosotros mismos. Dejen el teatro pa' cuando la sala esté llena y prendan las luces.

Una asamblea y tres talleres de mejoramiento profesional, hasta ahí llega la aportación a la industria del entretenimiento del Colegio de Actores de Puerto Rico. Cuando hay sopa en el plato los únicos que mojan el pan son ellos, la piña, el combo, el grupete, los mismos de siempre, pero cuando no hay tierra a la vista viene el desespero y el berrinche pa' quejarse de cómo las producciones extranjeras no tienen actores locales en el cast. Pero nunca se quejan de ver siempre en las producciones locales a la misma gente desde finales de los setenta. Que sigan guisando Gladys Rodríguez, René Monclova, Yamaris Latorre, Braulio Castillo hijo, Marian Pabón, Cristina Soler, Junior Álvarez, Cordelia González, Jorge Castro y Suzette Bacó entre otros mientras los que suben se quedan abajo.

Por mi parte, que el Colegio de Actores se vaya al carajo.


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