28 mayo 2011

algunas observaciones



Por un lado se acerca el fin del mundo mientras por el otro le siguen cambiando la fecha, el punto es que a estas alturas del 2011 mirando mi calendario puedo decir que es by far el año que más activo he estado haciendo stand-up y hay varios proyectos sujetos únicamente a la fecha oficial y por supuesto desconocida.

El hecho de que ahora todo el mundo tiene internet en la mano ha aumentado las visitas a mi site de manera estrepitosa y la cantidad de contrataciones que me llegan via email lo demuestra. Invitaciones a programas de radio, televisión y la cobertura de la prensa, sin dudas es otro factor junto con la gente que se desborda en las redes sociales y el interés por ver los próximos shows este año alcanza niveles casi masivos por primera vez en mi carrera.

Por eso he decidido compartir algunas observaciones que he recopilado durante estos años de vida profesional como stand-up comedian en giras y presentaciones alrededor del país y en el extranjero, que le servirán de guía al momento de considerar mi stand-up como una opción de entretenimiento.


1. Si quiere regalarle la experiencia de un show de stan-up comedy a un amigo o familiar, llévelo a un comedy club o en su defecto, a algún lugar dónde presenten un show de esta naturaleza. Quitar la mesa de centro en la sala de su casa o usar la marquesina no es buena idea para este tipo de espectáculo. También recuerde que las probabilidades de que sus invitados se sientan ofendidos aumentan directamente proporcional a su edad, creencias religiosas y nivel de conservadurismo. Usted conoce a su gente, mejor vaya a la segura con una salida familiar a un restaurante donde los meseros le canten cumpleaños antes del postre.

2. "La risa es la mejor terapia" dice la gente en la calle y no voy a discutir al respecto, pero no necesariamente es la mejor para su condición. Hay personas que disfrutan reirse de la situación de los demás pero no de la propia. Ejemplo de esto, el boricua que no puede parar de reir cuando escucha un chiste pendejo de dominicanos pero no puede dejar de encojonarse cuando se habla de cómo el gobierno que eligieron los tiene "cogiendo por el culo", metafóricamente hablando. He conocido más dominicanos que se rien del estereotipo que les pintan que puertorriqueños dispuestos a tan siquiera sonreir ante su realidad.

3. El vocabulario y sus posibilidades son infinitas y a mí no me gusta el discrimen de ningún tipo, así que a la hora de soltar cuatro improperios no miro a nadie y que se joda. Si es una de las personas que se ofende por escuchar en boca de otro las mismas palabras que usa para hablarle a sus hijos, su pareja o suegra le recomiendo que vaya a ver un show cristiano. Recuerde que siempre puede levantarse del asiento e irse pa'l carajo, esa siempre es una opción.

4. Todos sabemos lo que pasa en una depedida de soltero y por eso ningún hombre se interesa en mi show para semejante actividad, además que prefiero ir en calidad de espectador. Pero por alguna razón en varias ocasiones me han hecho el acercamiento para hacer stand-up en una despedida de soltera, cosa a la que me he negado rotundamente. Todos hemos visto fotos de lo que pasa en una despedida de soltera y me sentiría sucio si llego allí y termino siendo el striper de la noche sólo por dinero.

5. No importa que el público no sea mayor de treinta personas, usar un micrófono es parte de la dinámica de este tipo de show. Aún usando un poderoso sistema de amplificación en un local debidamente preparado para esto, la voz de algún borracho o imprudente siempre encuentra protagonismo. No importa si piensa que un maestro de escuela le habla a la misma cantidad de personas por ocho horas al día, cinco días a la semana, el punto es que ellos también deberían usar micrófono.

6. Es muy probable que su vida profesional y la de sus compañeros no sea tan fantástica como para escribir más de tres minutos de material, de todas formas por eso se cobra adicional. Puede ahorrarle dinero a la compañía dejando que el más extrovertido de sus compañeros hable por media hora de chismes, apodos y aquella vez cuando les dieron el cheques del bono sin firmar. Otra de las ventajas de que "Rodríguez" sea el comediante es que no importa que la gente esté comiendo, ya todos saben el punchline y se van a desternillar de la risa igual.

7. Si ha escuchado alguna de mis rutinas anteriormente, o la de cualquier comediante, es posible que vuelva a escucharla si va a un show la semana siguiente o si desea llevar un stand-up a su actividad puede que escuche buena parte otra vez. Hacer una rutina diferente cada dos semanas es imposible. Pero no entre en pánico, Gilbertito Santa Rosa canta el mismo set desde 1992 y si no canta "Conciencia" y "Perdóname" se forma un motín. Disfrute el momento, tal vez en esta ocasión los niveles del sustancias en la sangre le permitan experimentarlo de una manera diferente.

8. El stand-up comedy y el karaoke no son el complemento perfecto. Independientemente de que las noches de karaoke en algún pub o restaurante sea fuente inagotable de carcajadas entre cantantes frustrados, amantes despechados, solteronas borrachas y compañeros de trabajo que salen un viernes social. En en estos casos la gente lo que quiere es deleitar a los demás berriando un clásico de Ednita Nazario o masacrando desastrosamente alguna salsa rabiosa de Héctor Lavoe.

9. Dueño de restaurante o local, ese lugar entre la barra y el pasillo de los baños al lado de las mesas de billar no es; repito, no es bajo ninguna circunstancia el spot ideal para poner ningún tipo de entretenimiento con excepción del proyector para el karaoke. De todas maneras es mejor fijar el proyector del techo; los que juegan billar no disfrutan las interrupciones y ellos representan generalmente la mayor ganancia en ventas de alcohol.

10. Si su idea de un show de comedia es que el comediante pase entre el público indagando sobre su estado civil y cómo conoció a su pareaja mientras se sienta en la falda de uno de ellos y le hace cosquillas coquetas con una boa de plumas; entonces llame al cuadro de algún canal de TV local y pida el teléfono de su gracioso favorito. Además del sketch anterior añádale un repertorio de chistes de Pepito magistralmente cambiados a Juanito o Julito y la velada estará completa.


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